lunes, 24 de febrero de 2014

Lily y Maddison, dos amigas inseparables.

Qué mejor que de vez en cuando tener noticias de hechos sorprendentemente tiernos y conmovedores sobre nuestros amigos los animales. En esta ocasión, aunque la noticia ya sea conocida, no podía faltar en este blog sobre ellos.

 La perra Lily

Lily es una perra Gran Danés, que a los dieciocho meses de edad le tuvieron que amputar los ojos  a causa de una enfermedad que hipertrofió sus párpados, estos crecían dentro de la cuenca de los ojos dañándolos irremisiblemente. Lily era ciega ya de por vida, y su futuro con semejante discapacidad era en verdad incierto, hasta tal punto que incluso se barajó la posibilidad de sacrificarla. Pero por suerte para ella, contaba con su inseparable amiga, otra perra Gran Danés llamada Maddison.  Crecieron juntas y Maddison se ha encargado de cuidarla y de darle toda esa luz que le falta con su compañia y guía. Casi siempre están una al lado de la otra. Duermen juntas y van siempre unidas por una correa. Lily tras perder los ojos y la visión, agudizó otros sentidos, y aunque pocas veces se separan, ella sabe perfectamente dónde se encuentra su amiga. Madissón le sirve de lazarillo, y la va guiando con pequeños toquecitos de su hocico. Muy pocas veces la deja sola, como si percibiese que siempre la necesita.

Lily y Maddison

Lily y Maddison con seis y siete años de edad respectivamente, aún debían enfrentarse a un gran reto. Sus dueños, ya ancianos, no podían seguir haciéndose cargo de ellas, y a punto estuvieron de separarlas. Esto hubiese terrible para ellas, sobre todo para Lily. Por fortuna las acogió el centro “Dog Trust” en Shrewsbury en espera de que se les pudiese ofrecer un nuevo hogar. Esta tarea ha resultado bastante complicada porque como es fácil suponer, quien estuviese interesado debía adoptar a las dos. 


Según sus cuidadores, las perras se comunican entre ellas de forma silenciosa, no se inquietan, no ladran, y aparentemente llevan una vida serena. Maddison la ayuda a llevar una vida normal y activa.  Para ellos son "dos tiernas gigantes", por sus enormes dimensiones. A las dos le gustan las caricias y la compañía humana. Cuando Lily titubea o se siente insegura, toca a su amiga con mucha insistencia y apoya su hocico en el costado de ésta. 





La historia de estas perras ha tenido un final feliz, ya que la vida les ha regalado poder seguir estando juntas. Han sido adoptadas por la familia Williams, Anne y Len, que se enamoraron de ellas al primer golpe de vista. Me alegro muchísimo por ellas, y por su "padres adoptivos" que podrán disfrutar de tan mágnificos y tiernos animales.


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